Alicia pesó 1 kg, era la niña más pequeña que había visto pero también era la más bonita.
Cuando la vi por primera vez me asusté mucho. Tenía muchas cosas conectadas y un montón de cables por todos sitios.
Cada respiración, cada latido estaba completamente controlado por un montón de aparatos que hasta entonces solo había visto en las películas.

Llevaba unas gafas pequeñitas para proteger sus ojos de la luz, un gorrito para proteger la cabeza y tenía la cara casi totalmente oculta por el respirador artificial.
Sus manos eran muy pequeñas y los dedos de los pies eran unas bolitas pequeñas pequeñas que yo contaba cada día y acariciaba suavemente introduciendo las manos por las puertas de la incubadora.
Las visitas duraban media hora, dos veces al día. Era muy duro salir y dejarla allí sin saber si al otro día continuaría con vida.
A los tres días de nacer se le produjo un neumotórax y sus pulmones, ya de por sí muy débiles, quedaron destrozados.
El increíble equipo médico la reanimó rápidamente y salvó su vida pero las cosas se complicaron mucho a raiz de eso.
No nos dieron esperanzas, era posible que no superara otro día más y decidimos bautizarla esa misma tarde.
Con la familia detrás de los cristales de la sala y mi marido, una enfermera y yo junto a la niña, el párroco del hospital llevó a cabo un bautizo sencillo pero precioso.
Esa noche pasó y llegó el día siguiente sin novedades, lo cual era bueno ya que aunque la niña no diera un paso adelante, tampoco lo daba hacia atrás.
Pasaron unos días y Alicia iba mejorando poco a poco.
Ya podíamos ver su carita, le habian quitado las gafas y el gorrito y esperábamos el momento de que le quitaran el respirador para poder oirla llorar puesto que le bloqueaba las cuerdas vocales y no podía emitir sonidos.
Todavía no tenía un mes cuando surgió otra complicación, un ductus permeable.
Un problema de corazón que intentaron tratar con medicamentos sin que estos dieran resultado.
Tuvieron que operarla para solucionarlo ya que de lo contrario las esperanzas de vida eran nulas.
Milagrosamente también superó esto y un par de semanas más tarde pudieron quitarle el respirador.

anterior siguiente