Pesé solo 1 kg y me pusieron en una incubadora con muchas cosas para ayudarme a vivir.
Mis pulmones no estaban desarrollados y tuvieron que ponerme un respirador artificial para que pudiera respirar. También me colocaron unas cositas de colores para controlar mi pulso, mi respiración y el nivel de carbono que había en mi sangre.
Me alimentaban por una sonda pequeñita y me daban muchas medicinas para ponerme fuerte.
Cuando mi mamá se pudo levantar de la cama y bajó a verme yo tenía dos días pero mi papá y toda mi familia ya habían estado haciéndome compañía durante ese tiempo.
Yo era el bebé más pequeño que habían visto nunca pero aún así podía darme cuenta de cuanto me querían.
Tenía los ojos tapados con unas gafas muy pequeñitas para que no me molestara la luz pero sentía las manos de mis papás cuando me acariciaban despacito porque tenían miedo de hacerme daño.
A los tres días de nacer tuve un neumotórax, se me abrió una fisura en un pulmón pero los médicos reaccionaron muy rápido y me salvaron.
Poco a poco mi respiración iba mejorando pero surgió otro problema. Tenía algo llamado "ductus permeable" en el corazón e intentaron curarme con medicamentos pero no dieron resultado y a las tres semanas de vida tuvieron que operarme.
Era muy arriesgado porque yo estaba muy débil pero si no me operaban no podría vivir.
Toda mi familia estaba en la sala de espera muy preocupada y cuando salí del quirófano vinieron corriendo a verme.
Mi mamá casi no podía andar todavía pero subió las escaleras como un rayo para hablar con el doctor que le dijo a ella y a mi papá que todo había salido bien y que podrían verme después de un ratito.
Ya había superado dos problemas muy grandes aunque todavía me quedaba mucho por delante.
También tuve una neumonía que curé rápidamente y poquito a poco me fui haciendo más fuerte.
Me quitaron el respirador el mismo día que hacía un mes. Entonces tuve que aprender a respirar yo sola pero alguna vez se me olvidaba y les daba un susto enorme a todos que tenían que correr para reanimarme pero enseguida volvía a ponerme bien y les sonreía para tranquilizarles.
Cuando tenía un mes y medio me cambiaron de casa. Salí de la unidad de cuidados intensivos y fui a la unidad de neonatos.
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